Javier Sierra y Enrique de Vicente


Los guionistas de Expedientes X no tienen dudas: en 1947 el gobierno de los Estados Unidos estableció un primer contacto oficial con formas de vida alienígenas, con las que han estado intercambiando material genético humano por tecnología de vanguardia. De hecho, ése es el principal hilo argumental que da coherencia a esta serie norteamericana, cuyos osados planteamientos están levantando pasiones entre los telespectadores de medio mundo.

Éxito se escribe con X

Las claves de su éxito hay que buscarlas en las extrañas combinaciones que su creador, el productor californiano Chris Carter, ha logrado: desde confidentes infiltrados en el seno de un gobierno corrupto y atrapado en sus oscuros pactos con alienígenas, hasta sus adaptaciones de datos escalofriantemente reales.

Y es que, hay mucho de realidad tras la serie.

Carter reconoce, por ejemplo, que la idea de introducir en sus episodios tantas alusiones al fenómeno de las abducciones, se la proporcionó un sondeo de opinión realizado en 1991 por la Fundación Roper en Estados Unidos. Según esta encuesta, elaborada entre junio y septiembre de aquel año, aproximadamente un 2% de la población de ese país (esto es, casi cuatro millones de personas) presentaban los síntomas clásicos de haber sido trasladados al interior de un ovni. Períodos prolongados de amnesia, la aparición de extrañas cicatrices alargadas o esféricas sobre brazos y piernas, la sensación de haber flotado en el aire durante un cierto tiempo, súbitas hemorragias nasales provocadas por presuntos implantes e, incluso, el vago recuerdo de haber visto un ovni, conforman el retrato robot de este enigmático aspecto del fenómeno que nos ocupa. “Creí que era demasiado bueno para ser verdad”, comentó Carter cuando descubrió este sondeo al comenzar a escribir su serie en 1993.

Milenarismo en el más acá

Datos como éste indican que la opinión pública está hoy más dispuesta que nunca a profundizar en el mundo de lo sobrenatural.

Otros sondeos de opinión más recientes, como el elaborado por el semanario Newsweek en noviembre de 1994, revelan lo atrapados que están los Estados Unidos en el misterio: hasta un 20% de la población norteamericana se eleva el número de personas que creen haber recibido revelaciones directas de Dios, mientras que un nada despreciable 13% cree haberse tropezado con los propios ángeles. En España, por ejemplo, la situación merece otro análisis. Resulta muy sorprendente que existan publicaciones mensuales de gran tirada especializadas en auténticos expedientes X. Y es que revistas como Más Allá, Año Cero o Enigmas superan cada mes el cuarto de millón de ejemplares vendidos. Una cifra que de toda Europa sólo roza Gran Bretaña con Fortean Times, revista similar a las españolas y que alcanza ventas superiores a los sesenta mil ejemplares.

Si tras la pasión por lo oculto imperante en Europa se encuentra una de las claves de esta serie, no es menos cierto que sus continuas alusiones a hechos históricos ciertos afianzan aún más su carisma. Carter se inspiró en el largometraje El silencio de los corderos para implicar al FBI en investigaciones sobre lo paranormal, sin saber todavía que los federales comenzaron a perseguir ovnis —en la vida real— ya en el verano de 1947.

Ahora, la oficina de documentación de Expediente X, radicada en Los Ángeles y, puesta en marcha en 1995 por Mary Astadourian, no pierde oportunidad para vincular sus nuevos capítulos a lo que se cuece, día a día, en el fascinante mundo de los ovnis y lo paranormal.

Un fenómeno multitudinario

Pero hay otros fenómenos que rodean a esta serie dignos de mención. Entre España, Italia, Francia y Gran Bretaña son más de veinte los millones de telespectadores que no pestañean viendo las aventuras de los dos agentes del FBI. Por otra parte, en febrero de 1996 la compañía Fox comercializó en el mercado del vídeo doméstico europeo una cinta con tres episodios inéditos de la serie que versan sobre el pacto de silencio que el gobierno mantiene en torno a los extraterrestres. Pues bien, de esta cinta se vendieron en menos de un mes cifras millonadas, lo que marcó todo un récord en el mercado del vídeo del viejo continente.

Tenemos Expediente X para rato. Los actores que encarnan a Mulder y Scully —David Duchovny y Gillian Anderson— han firmado contratos para rodar episodios hasta 1998. Ya ha salido a la venta un compact-disc con canciones inspiradas en la serie, en el que colaboran grupos míticos del pop como REM. En Internet los X-adictos ya tienen su propia página oficial Web de la serie. Y, por si fuera poco, una productiva industria de merchandising está obteniendo grandes beneficios con la venta de camisetas, tazas y gorras con una seductora X grabada en ellas.

Así se educa a las masas

El efecto que esta serie está causando en millones de personas es ya objeto de debate entre los expertos. Muchos piensan que Expediente X encabeza un plan para predisponer a la población a aceptar favorablemente que se ha establecido contacto con visitantes de otros mundos. Y es que, se crea en este postulado o no, existen indicios ahí fuera, en la vida real, que apuntan en esa dirección. En ellos se basan los fundamentos de este pequeño libro.


One Comment to “Una serie de impacto I”  

  1. 1 Aquarius

    Bueno, ya veo que la gente está muy predispuesta a creer en la existencia de vida en otras partes del universo. Lo que me parece mal, es que se suele creer en ello sin análisis profundo y objetivo. Yo creo, porque la más elemental lógica me dice que, si el número de estrellas existentes es tan colosal como dicen, es evidente que un núemro pequeño de ellas, han de albergar vida, y, siendo así, no se puede rechazar a priori, la idea que, algunos de esos seres, sean tecnológicamente, muy superiores a nosotros. ¡falta que, además, también sean más bondadosos, más civilizados, en resumen, más humanos y menos brutos! Si así es, ¡bienidos sean! De lo contrario, en realidad, nos vendrá lo que merecemos, pero, ¡Dios nos libre!

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