Hay dos conceptos básicos para entender lo que ocurre con nuestro mundo y el hombre en el siglo XXI:
La Decadencia de la civilización. Nietszche ya predijo la actual decadencia y así la dibujó:
Historia de la decadencia occidental tiempo y rasgos:
Mundo griego hasta el siglo de Pericles (s. V a.C.), armonía entre lo dionisíaco y lo apolíneo.
Sócrates y Platón, inicio de la decadencia: triunfo de lo apolíneo sobre lo dionisíaco; comienza el platonismo.
Aparición del cristianismo, “platonismo para el pueblo”; triunfo de la moral de esclavos y del resentimiento hacia la vida.
Edad Moderna, comienza la crisis de lo metafísico y la “muerte de Dios”.
Actualidad, muerte de Dios; posibilidad de superación del platonismo y de la aparición del Hombre “Nuevo”.
1. Mundo griego hasta el siglo de Pericles (s. V a.C.): ya en su escrito de juventud “El nacimiento de la tragedia”, Nietzsche señala que la época de esplendor del mundo griego era la época anterior a la aparición de la filosofía. La razón por la que Nietzsche hace esta valoración estriba en que cree que en este momento histórico no se ocultan dimensiones fundamentales y trágicas de la vida (lo irracional, el caos, la temporalidad, la enfermedad y la muerte). Las dos grandes construcciones espirituales de la época, el arte trágico y la religión politeísta, junto con la moral de la excelencia y del valor, la moral heroica, no eran contrarias a la vida sino su afirmación, y en el caso del arte y de la religión, su expresión simbólica, expresión que adquiere su máxima densidad en la reivindicación de lo dionisíaco
2. Inicio de la decadencia: Eurípides, Sócrates y Platón. Decimos de algo que es decadente cuando manifiesta una perdida de valor, fuerza o vigor respecto del “tono” vital anterior. Esto es precisamente lo que ocurre con estos autores, pues, según Nietzsche, con ellos comienza la cultura occidental y la decadencia respecto del tono vital anterior; dan lugar al “platonismo”, o creencia en la existencia de un Mundo Verdadero, Objetivo, Bueno, Eterno, Racional, Inmutable, y el desprecio de las categorías de la vida (el cuerpo, la sexualidad, la temporalidad, el cambio, la multiplicidad e individualidad,…). Con ellos comienza la Ciencia y la Metafísica y ellos crean el marco adecuado para la aparición de la Religión y la Moral.
3. Presencia del cristianismo: el cristianismo es totalmente fiel a la filosofía platónica (“platonismo para el pueblo”, dice Nietzsche, filosofía platónica expresada en términos sencillos y accesibles a todo el mundo). Con el cristianismo las ideas que antes estaban presentes en un reducido número de personas, los filósofos, se extienden a todos los hombres. El dualismo ontológico, el dualismo antropológico (una tesis particular en el marco general del dualismo ontológico) pasan a ser de dominio público. El mundo inteligible de Platón pasa a ser lo Infinito o mundo divino, el mundo sensible el mundo terrenal, el alma se opone al cuerpo. Distintas palabras para, en el fondo, las mismas ideas. El cristianismo influirá en la filosofía puesto que, opina Nietzsche, todos los filósofos son en el fondo teólogos. Con el cristianismo comienza también la moral de los esclavos.
4. Edad Moderna: con la Edad Moderna comienza la crisis del “platonismo” y del cristianismo. La propia filosofía prepara la “muerte de Dios”: el empirismo, la Ilustración y, ya en el siglo XIX, el materialismo cada vez más pujante muestran el carácter ilusorio de las creencias anteriores.
5. Actualidad: la Edad Contemporánea acentúa la crisis iniciada en la Modernidad, y Nietzsche encuentra en la “muerte de Dios” el fundamento básico de esta crisis. Estamos en un momento crítico: aquello que había servido de orientación a toda la cultura (pero que era pura invención) desaparece del horizonte y el hombre se encuentra desorientado. Tal vez anticipándose a las grandes catástrofes del siglo XX, Nietzsche anuncia inminentes convulsiones sociales y guerras dramáticas, de una intensidad y capacidad destructiva desconocidas. Pero este momento crítico en el que nos encontramos es, a la vez, necesario para la aparición de una nueva forma de estar en el mundo. Es necesario para la aparición de un hombre nuevo y de una nueva concepción de la vida (la que descansa en la comprensión de la voluntad de poder como la esencia de la realidad).
Hemos entrado en la fase mórbida de una civilización vacilante que sólo se aferra a la esperanza de una remisión. Europa ha perdido su instinto de civilización en expansión, la fuerza impulsiva y combativa de una cultura que confía en sí misma. Europa se ha entregado al “demonio del cambio por el cambio”; la vida devorando la vida, en ausencia de toda preocupación constructiva, a excepción de las veleidades de su frivolidad revolucionaria y de su fascinación ante la modernidad
Así como la biología de los seres humanos sigue un camino bien definido, cuyo ultimo resultado es la muerte biológica, así lo hace cada cultura que posee su propia fecha de muerte, cuyo lapso de existencia no se extiende mas de mil años — un periodo donde experimenta la transicción de su primavera hasta su transformación en su antítesis, el otoño o Civilización. El estimado de mil años antes de la muerte de una cultura, de que después de ese periodo de tiempo cada sociedad experimenta su autodestrucción. Por ejemplo, después de la caída de Roma, el renacimiento de la cultura europea empezó nuevamente en el siglo nueve con la dinastía Carolingia. Después de un doloroso proceso de crecimiento, afirmación y maduración, mil años después, en el siglo veinte, presenciamos que la vida de la cultura europea está llegando a su fin.
La cultura europea se ha transformado en una civilización decadente afectada con una forma avanzada de caos social, moral y político. Los primeros signos de esta decadencia aparecieron rápidamente luego de la Revolución Industrial, cuando la maquina comenzó a sustituir al Hombre, cuando los sentimientos dieron su lugar a la razón. Desde entonces, nuevas formas de conducta social y política han estado apareciendo en Europa: una gran obsesión con el crecimiento económico sin fin alimentado por la creencia en que nos podríamos liberar al fin del peso de la historia. Las nuevas elites plutocráticas, que ahora ocupan el lugar de la aristocracia orgánica han impuesto la persecución de la ganancia material como único objetivo legitimo en la vida, reduciendo así las relaciones humanas a una inmensa transacción económica. Y en tanto que los apetitos de las masas nunca podrán ser satisfechos completamente, es comprensible que ellas busquen el cambio de los regímenes existentes incluso si tales cambios implican la perdida o supresión de la libertad con tal de satisfacer tales demandas. Podemos agregar que este deseo por la afluencia económica se ha traducido en una reducción incesante del sentido de responsabilidad publica y en un sentimiento creciente de desarraigo y anomia social, que finalmente e inevitablemente llevaran al advenimiento del totalitarismo.
los regímenes europeos modernos que igualmente parecen estar sufriendo un período de ocaso y decadencia. La naturaleza permisiva de la sociedad liberal moderna,se manifiesta en Estados Unidos, como el primer paso hacia la desintegración social. Como que el individualismo excesivo y el materialismo paralizan y hacen obsoleto cualquier sentido de responsabilidad cívica. ni el levantamiento de la censura, ni la creciente impopularidad de los valores tradicionales, ni la reducción de la autoridad del Estado en las sociedades liberales contemporáneas, han producido un entorno mas pacifico; sino en cambio, un sentido creciente de desesperación que parece haber activado una forma de neo-barbarismo y vulgaridad social. “La riqueza y la pobreza, la elegancia y la mezquindad, la sofisticación y el salvajismo viven cada vez mas unidas”,. De hecho, ¿quien podría haber predicho que una sociedad capaz de enviar cohetes a la luna o de curar enfermedades que alguna vez azotaron al mundo también podría devenir en una sociedad afectada por la atomización social, el crimen, y la adicción al escapismo? Lukacs con sus predicciones apocalípticas, como Spengler, escribe: “En las masas apiñadas de las calles de la mas grande civilización es donde se ubica hoy el infierno terrenal.”
El próximo paso, sugiere Spengler, será la transición de la democracia al Cesarismo: la sustitución de la tiranía de los pocos por la tiranía de los muchos. El estado barbarico neo-hobbesiano esta por llegar: “En lugar de las piras surge el Gran silencio. La dictadura de los comisarios del partido es apoyada por la dictadura de la prensa. Con dinero, se intenta atraer enjambres de lectores y pueblos enteros lejos de la atención del enemigo y llevarlos bajo nuestra forma de control del pensamiento. Allí, entonces ellos aprenderán lo que deben aprender, y una voluntad superior moldeara su cosmovisión. Ya no es necesario (como hacían los príncipes barrocos) obligar a los subordinados a participar en el ejercito. Sus mentes son sugestionadas por medio de artículos, telegramas, imágenes, hasta que ellos demanden por si mismos armas y fuercen a sus lideres a una batalla la cual estos últimos ya querían de antemano.”la Europa decadente exhibe una caricatura cultural en una sociedad de naciones diferentes que, habiendo perdido su consciencia histórica, sienten un impulso a fundirse en una “entidad mundial”.
¿Que necesita el hombre moderno hoy?
Sin discutir ahora cuáles sean los fundamentos metafísicos, ya de la religión, ya de una religión en especial, basta con que comprobada como está por los sociólogos la necesidad humana del fenómeno religioso para disciplina y orientación de las sociedades, consignemos, a modo de corolario, que más disciplinará y orientará a las sociedades aquella religión que más cerca esté de la Naturaleza. Esa religión, por estar más cerca de la Naturaleza, más directamente puede actuar sobre los hombres, más les puede influir en el sentido de que no se desvíen de las leyes naturales que fundamentalmente rigen a la vida humana, porque a toda vida más pueden estimular y dirigir las actividades del espíritu humano, porque menos traba a las otras, dejando por ello más libres a éstas.
Una nueva moral
Así, estos pobres críticos del cristianismo lo agreden con armas que son cristianas, por lo mismo que son ilusiones cristianas del paganismo. Toman al Odinismo por paganismo entero. Otros, más nobles, creen que todo el paganismo se trasluce en su representación odinista. Ni en uno ni en otro sistema se halla incluida la actitud metafísica que subyace a ambos (que de ambos es substrato). Lo que es común a toda la moral pagana es que, sea cual quiera, no hay trascendencia en ella. La moral pagana es por lo tanto una moral de orientación y de disciplina, al paso que la moral cristiana es una moral de renuncia y de despego. La moral Odinista es en el fondo la tendencia hacia la felicidad mediante la armonización de todas las facultades humanas, lo que es, verdaderamente, una idea de disciplina, puesto que lo es de coordinación. La Disciplina es la única diosa ética de los Odinistas; y es la disciplina, como hemos dicho, la base real de las doctrinas éticas del paganismo
Justificación del fenómeno religioso
1. Todo es determinismo; todo es determinado. La libertad es una ilusión; no pasa, en el campo real, de una ilusión necesaria a la vida. Para actura, en el sentido que sea propio (y así tiene que ser) del determinismo, es preciso creer que la acción es libre.
2. Si todo está determinado, un criterio orientador de la vida será tanto más falso cuanto más lleve a cada personalidad a confiar sólo en el esfuerzo.
3. Dada la (que aquí no se analiza) necesidad de lo suprafísico, es decir , de lo ideal, la vida humana, para que pueda, no sólo actuar (lo que es puramente vital, conservador de la vida), sino [también] evolucionar (lo que ya es evolucionador de ella), y dado que el ideal tiene que tener un carácter liberador – si no, no sería ideal-, tenemos que todo criterio de eficadia tiene que asentarse en estas bases: (1) no estar en desacuerdo fundamental con el determinismo naturasl, (2) estar de acuerdo con el ideal y su carácter liberador, (…)
A. La religión, al imponer su creencia, substituye al determinismo natural por otro determinismo y, así, pasa a hacer que la vida humana se asiente en una base natural. Así, la religión tiene también una base científica. El “libre pensamiento”, tan característico de las épocas de decadencia, señala la quiebra del apoyo en el determinismo suprafísico, en el determinismo ideal. Non nisi parendo vincitur… Sólo en la creación de un determinismo extranatural es donde resida la única posible liberación humana.
B. ¿Serán no obstante, todas las religiones iguales a este respecto? Porque todas sean determinismo suprafísicos, ¿se equivaldrán por ventura? Es lo que habría que analizar.
(La religión es representativa de un estado social. Es inútil querer una religión más perfecta para una sociedad que no tiene en sí los elementos psíquicos que las sustenten.)
Nuestros dioses son los señores de la furiosa tormenta desatada, la que azota los cielos con fuerza incontrolable, con terrible poder de viento y luz, los señores de la guerra, pero también son los de la armonía, de la poesía, de las artes, de la belleza, de todo lo que es bueno, de todo lo que es noble y hermoso está en ellos, toda nuestra visión, toda nuestra cosmogonía se centra en la batalla constante contra las hordas del caos, las tinieblas, la oscuridad, que puede tomar la forma de iniciación que desee, de religión, de organización social, de doctrina política, De la luminosidad del Rayo, que conmociona el cuerpo, la visión de Odín cabalgando con sus huestes en el campo de batalla, recogiendo a los caídos, nuestro propio despertar guerrero, el camino de nuestra iniciación interior manifestada en lo más sublime de nuestro ser, el hombre dios, noble, firme y orgulloso ser, el héroe que no muerte y vive por siempre,que acompañará al dios en su lucha final contra las hordas del caos
Pero, ¿Qué es el paganismo? Su sola pronunciación hace caer martillos de acusación, mover masas fanáticas en busca de hogueras, castigos y excomunión por parte de las llamadas religiones institucionales. El porqué este concepto estuvo perseguido por miles de años de oscurantismo cristiano no es una novedad y no nos sorprende, el paganismo es la oposición a la institucionalidad, porque ésta es la decadencia, se está pudriendo y huele mal.
Nuestro Camino al siglo XXI
Bello es el combate y la esperanza es grande. Estas palabras de Platón deben ser el lema que nos guíe.
Somos pocos, los suficientes para no ser ningunos, pero puede ser que mañana vengan a nuestro encuentro aquellos a quienes hablamos la lengua olvidada de la civilización.
La senda que proponemos es todavía más estrecha que la que El Cristo proponía a los que deseaban seguirle. Por una ironía natural de las cosas, nosotros, aunque en otro sentido, podemos decir a los hombres que aquellos que quieran seguirnos, tienen que dejar el mundo. Pero es el mundo moderno, equivocado como está, el que deben abandonar.
Odinismo es lo distinto, lo opuesto, la rebeldía, la espada en la mano, somos los renegados de ayer y de hoy,somos la luz del mañana,la liberación del espíritu del guerrero frente a las hordas y masas de esclavos mentales, del hombre dios frente al hombre masa.
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