Todos los especialistas coinciden en señalar que la piedra angular del moderno satanismo fue Antón Szandor Lavey. El apodado “papa Negro”, nacido el 11 de abril de 1930, de mirada penetrante y enigmática personalidad, influido por las enseñanzas y ritos thelemítas de Aleíster Crowley (el colaborador de Churchill [ver http://carlosjimenez.es/churchill-contrato-a-%e2%80%9cla-gran-bestia-666%e2%80%9d-aleister-crowley.html], los verdaderos satanistas, junto a EE.UU. y el Vaticano), gestó la institución diabólica por excelencia en todo el mundo: la Iglesia de Satán.
“Dios no existe [se equivocó pues sí existe]. En el cielo no hay nadie que se preocupe por cuidar de las vidas de los humanos [SÍ se preocupa... de jodernos a través de su pueblo "elegido" del que los USA no son más que colonias]. El hombre es su único dios y debería aprender a responder de sus acciones”, afirmó.
El magnetismo que desprendía y el gran número de personajes que conoció, gracias a su trabajo como cuidador de animales en un circo, hicieron que sus pensamientos fueran seguidos por cientos de personas en poco tiempo y sus singulares creencias espirituales materializadas en dogmas a las tinieblas.
“Todas las religiones -afirmó Lavey- tienen un componente satánico. Estamos en los aledaños de una nueva era satánica. Hay pruebas de ello a nuestro alrededor; simplemente hay que observar. Creemos en la envidia, el egoísmo, en todos los pensamientos lujuriosos del hombre porque son intrínsecos a su naturaleza”.
Su expansión religiosa culminó con éxito el 1 de mayo de 1996, cuando se inauguró la sede de la Iglesia de Satán en la llamada Casa Negra, ubicada en la metrópolis de San Francisco (EEUU).
“Hemos levantado la primera Iglesia de Satán, algo que va a romper el clásico concepto de lo que se ha entendido hasta ahora como una iglesia. La Casa Negra aspira a convertirse en un templo para la indulgencia, algo totalmente distinto a las iglesias que se han construido hasta ahora y que se ha levantado con el propósito de convertirlos en templos para la abstinencia”, manifestó el papa Negro a la prensa durante su apertura.
El himno satánico se ha propagado por todo el globo terráqueo: “Los tambores salen de la oscuridad, ¡escucha con atención! Retumban como los rayos que vienen del infierno. Las trompetas resuenan, ha llegado el momento. ¡Satán esta aquí para reclamar su tierra! Guiados por nuestra estrella, desde lo más profundo de la noche ¡Reinaremos para la eternidad!”.
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