Geobiología y Pirámides A
0 Comments Published by Gabriel Silva November 22nd, 2007 in Uncategorized
Autor: Gabriel Silva
Poder de las pirámides
Angstroms o unidades de Bovis es lo mismo. Se llama así a la forma ya universalmente aceptada en geobiología para medir cuantitativamente un nivel energético, al margen de los Hz (Hertzios) y otras modalidades vibratorias u oscilatorias… Pero ello no indica per se, todos los aspectos cualitativos.
En este artículo sólo trataremos de situaciones en que la tasa vibratoria puede ser de riesgo por exceso, no por carencia, puesto que ya es bien sabido que por debajo de las 5.000 unidades de Bovis estamos en zona de riesgo severo y debajo de las 4.000 ningún organismo puede prosperar, salvo algunas bacterias patógenas y los virus y a los 2.000 Bovis “se mueren hasta las ganas de vivir” por que los rayos Gamma destruyen todo sin resistencia.
Algunos geobiólogos y expertos en Feng Shui tienen aún ciertos recelos respecto a las pirámides, por simple desconocimiento del tema piramidal, que ciertamente rompe con determinados conceptos más o menos establecidos en estas disciplinas.
Sin embargo, no es que en la pirámide se modifiquen las Leyes Naturales ni que dejen de valer los preciosos conocimientos que tanto la geobiología instrumentalista (o radiónica) como la rabdomántica (empírica y sensitiva) y el Feng Shui están aportando a la evolución humana.
Estos conocimientos deben integrarse en un todo más amplio y la energía piramidal debe ser comprendida en su verdadero potencial, con toda la prudencia necesaria, pero sin los miedos que normalmente surgen ante lo desconocido.
Para ello van estas explicaciones sobre las características de la energía piramidal, en relación a la geobiología y el Feng Shui:
La modalidad de medición energética más común en la geobiología sincrética (combinación de instrumental física con sensitividad personal) es la tabla de Bovis -con las ampliaciones que han surgido últimamente y las necesariamente deberán surgir en poco tiempo más-.
Pero a pesar de la evolución que ésta ha tenido para lograr encuadrar medidas que superan las diez mil unidades de energía (en realidad, “unidades vibratorias” en un tipo de energía que escapa a los limitados aparatejos de las muletas tecnológicas del mercado), hay factores por los cuales deberían clasificarse estas unidades -al margen de lo cuantitativo- con interesantes variantes cualitativas. En realidad hablamos de energía en una de las modalidades orgónicas, pero sería muy largo extendernos en esta particularidad.
No es lo mismo estar en un sitio puramente telúrico, natural o coadyuvado por monolitos semienterrados (como Stonenge) a más de 10.000 Bovis, donde la elevación surge de la armonía entre las fuerzas telúricas y las solares con cierta interacción lunar, que estar con esa misma magnitud en una catedral, donde la corriente telúrica es forzada desde los subterráneos y/o líneas de agua para acrecentar la vibración terrenal, aprovechar más la interacción lunar y neutralizar las influencias solares…
En el caso de los sitios sagrados paganos se consigue una espiritualidad auténtica, merced a una calidad vibratoria producida por elementos cósmicos y telúricos en armonía, mientras que en las catedrales se estimula el sentimiento “místico”, que en realidad corresponde al plano Astral (emocional, no espiritual), merced al aprovechamiento de fuerzas telúricas y lunares, en cuyas obras se incluye la creación de “nudos Hartmann artificiales” o la canalización de estos con un fin determinado.
Es un gran error suponer sólo por la tasa vibratoria registrada, que ello determina la calidad geobiológica del lugar. Si bien es útil para determinar los puntos diferenciados que merecen ciertas precauciones y mayor estudio, han de tenerse en cuenta para este segundo paso, dos factores más:
* a) Cuál es el factor causante de la diferencia y los elementos componentes -minerales y estructuras-,
* b) Cuál es la resultante armónica de la actividad que determina la elevación vibratoria.
En el caso a) veremos que los sitios “paganos” y naturales que superan los 11.000 Bovis sólo pueden ser dañinos físicamente para ciertas personas (por lo general con psicopatías muy notables), mientras que las catedrales y otros edificios de gran altura que pasan esa medida son dañinos casi para cualquier persona que permanezca más tres horas en sus vórtices.
Tras un período de acostumbramiento en un sitio natural o correctamente equilibrado que supere los 11.000 a 15.000 Bovis, el cuerpo deja de sentir la diferencia pero la psiquis se siente agradablemente estimulada y libre, con mayor autoconsciencia.
Permanecer en los puntos principales de una catedral o una basílica con la misma tasa más de cinco o seis horas, lleva un estado depresivo que puede incluso somatizarse muy rápidamente en forma de tisis, cefaleas resistentes, delirios, etc., según la constitución psicológica y física del sujeto.
Bien lo saben muchos sacerdotes que hay muchos sitios “que hay que dejar a Dios” por que el humano no los resiste.
En las pirámides, hay una diferencia enorme con los demás sitios y muy diferente es el tipo de energía, aunque se alcancen iguales o mayores Angstrom o unidades de Bovis.
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