……………Dr. V

Ya hecha la Introducción dejo los textos‚ como dije al principio y que cada cual saque sus conclusiones…

1. Transcripción completa del programa televisivo emitido por TVE en septiembre de 1978 por mi buen amigo D. Fernando Jiménez del Oso:

EL LADO OCULTO DE LA HISTORIA.

Hace apenas cuarenta años, la Humanidad se vio envuelta una vez más en el caos grotesco y terrible de una gran guerra. En aquella fiesta diabólica murieron millones de personas, unos en el frente, otros en los campos de exterminio [no dice de quién] o bajo los escombros de su propia casa. Ellos no querían morir, y lo que es más absurdo, ni siquiera sabían por qué morirían. Los que deciden, los que sí saben las razones, rara vez mueren en las guerras. Cuando todo terminó parte de esas razones se supieron y resultó que el término “ocultas” nunca había sido más exacto. En el fondo, en la trastienda de los acontecimientos visibles, la guerra había sido movida por las sociedades secretas. El “espíritu” que animó al IIII Reich estaba alimentado de ritos iniciáticos, trances mediúmnicos, magia ceremonial y una cosmogonia que enlazaba directamente con los viejos dioses nórdicos. Esto, que en principio resulta sorprendente, es algo frecuente, aunque desconocido por la mayoría. Sabemos del “lado oculto” del IIII Reich porque ellos fueron los vencidos, pero los anglosajones tampoco eran (son) ajenos a ese tipo de razones; de hecho, Rudolf Hess, compañero de Hitler en la prisión de Landsberg y más tarde miembro del grupo Thulé y delfín del Fuhrer, fue en 1941 a Inglaterra con la misión de establecer conversaciones con otra sociedad secreta de tipo ocultista continuadora de las actividades de la Golden Dawn. No es aventurado afirmar que detrás de cualquier acontecimiento político, económico o social, de determinada importancia, están las sociedades secretas. Pero ¿qué es una sociedad secreta?

Las sociedades secretas:
En 1946, la Editorial Médicis, de París, publicaba un gran libro sobre la sinarquía política firmado por Geoffroy de Charnay; obviamente, se trataba de un seudónimo, el verdadero G. de Charnay fue un templario condenado a la hoguera en 1314. En ese libro se hacía un prolijo estudio de las sociedades secretas y el papel que éstas han desempeñado en la marcha del mundo. En el libro, Husson (que tal es el verdadero nombre del autor) hace una clasificación de este tipo de sociedades agrupándolas en tres categorías. Siguiendo su esquema se reconocen tres grupos que constituyen tres escalones de poder.
En primer lugar están las “sociedades secretas inferiores”, aunque en este caso sus actividades tengan muy poco de secretas. La mayoría son desconocidas, legalmente reconocidas, e incluso anunciadas en los medios de difusión. No imperan aquí criterios estrictos de selección prácticamente cualquiera puede ingresar en sus filas. La magia ceremonial está presente, así como una filosofía más o menos estructurada, tendente a la superación personal, al desarrollo de los poderes para normales y a la mejor marcha del mundo. Los aspirantes siguen unos ritos de iniciación y un suave adoctrinamiento. No faltan las señales “secretas” para reconocerse entre sí y es recomendada, ya que no obligada, una cooperación con los otros miembros de la sociedad. Dentro de esta categoría pueden incluirse grupos como “la francmasonería azul”, “los teosofos” en su circulo exterior y otros muchos, entre los que no faltan sociedades pseudorreligiosas.

Sociedades intermedias.
Algunos de los miembros de estas sociedades secretas inferiores están siguiendo, sin saberlo, una especie de noviciado o período de prueba. Un “consejo oculto” decide quién y cuándo ha de entrar a formar parte del siguiente escalón las “sociedades intermedias” o “sociedades de ejecutivos”. En tramos ya en el terreno de lo realmente secerto. De este tipo de sociedades no es conocido ni su nombre ni la personalidad de sus integrantes. Se sabe de ellas cuando ya han desaparecido, cuando se han desintegrado, alguo que generalmente no es nada más que un cambio de piel, un “morir” para “renacer”, un avatar. Aquí las motivaciones de poder ya son claras: los miembros se reparte por los puestos clave de la economía y la política y la cooperación es un deber es un poder ineludible, ya que por encima de las actitudes personales están los intereses del grupo, algo a lo que todo miembro ha de someterse en cuerpo y alma. A este tipo de sociedades intermedias pertenecian las ya desaparecidas Alta Hermandad de Luxor, el Doble A, de Alister Crowley; Los iluminados de Baviera, el círculo interior de la Sociedad Teosófica, el grupo Thule, ya mencionado con el IIII Reich, etcétera.[Es decir‚ que el Adolf era una marioneta de......... Sigamos leyendo]

Los setenta y dos.
A pesar de su poder, este tipo de sociedades intermedias tienen sólo la capacidad de administrar, de ejecutar, pero no la de decidir. Los hilos de la Historia son movidos por las sociedades secretas de “tercer grado”, Lo ignoramos todo respecto a ellas: sus miembros, sus fines, y sus nombres, si es que los tienen. Rara vez hay alguna pista. En 1922 moría Walter Ratheneau, asesinado por personas “desconocidas”. Habían sido un destacado político alemán, ocupó las distintas carteras y negoció el acuerdo de Wiesbaden sobre el pago de reparaciones de guerra; presumiblemente fue miembro de una de las sociedades intermedias y su muerte tuvo mucho que ver con ese hecho. Durante su corta agonía, Ratheneau mencionó a “los setenta y dos que dirigen el mundo”.
Probablemente la Historia esté escrita de manera distinta a como aparece en los libros. Nunca lo sabremos en definitiva. Ustedes y yo somos los peones de esta partida de ajedrez.


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