Controversia religiosa y la XVIII Dinastía egipcia
0 Comments Published by Administrador April 25th, 2007 in Uncategorized
El culto del dios sin forma Amón (que significa “oculto” o “invisible”(7) y que es el origen del final de las oraciones cristianas, judías y musulmanas – Amén)(8) era el defensor de los faraones de
A pesar de los esfuerzos del sacerdocio para exaltar a Amón-Ra sobre todos los demás dioses, cada sucesivo faraón de
Mientras todavía era un joven príncipe en Menfis, Thutmosis IV (conocido como el “Rey Soñador” y el faraón que más probablemente elevó a Yuya/José, Gen. 41:1-37)(11) estaba montando en su carro y se detuvo para descansar al lado de
Cuando Thutmosis IV se convirtió en faraón, despejó la arena de
Moisés
En la última mitad de la tercera década de su reinado, Amenhotep III proclamó su decisión de nombrar sucesor a su hijo Amenhotep IV y le dio el cargo de corregente.(13) Amenhotep IV se casó con la presunta heredera Nefertiti,(14) y con la bendición y protección de su padre construyó tres templos más a Atón en Tebas, al lado del templo del dios estatal Amón en Karnak.(15) Probablemente, en un intento por imponerse a los sacerdotes de Amón, Nefertiti (cuyo nombre es una variante familiar de Nefertari)(16) tomó un papel destacado en el ejercicio y ritual de los templos de Atón en Karnak.(17) Sin embargo, la construcción de templos adicionales a Atón en Karnak fue percibida por los sacerdotes de Amón como una afrenta intolerable más. (En
Si Nefertiti hubiera sido una hija/nieta de Yuya y Tuya,(19) y no completamente de sangre egipcia, esto habría encolerizado aún más a los sacerdotes de Amón. Sin tener en cuenta su linaje, la enemistad entre Amenhotep IV y la autoridad religiosa se había convertido en extrema y posiblemente sería ahora irreconciliable. Tras cinco años en la corregencia, Amenhotep IV cambió su nombre por el de Akhenaton, y dejó Tebas para establecer una nueva capital egipcia, a la que llamó Akhet-Atón (que significa el lugar de descanso u horizonte de Atón). El cambio de su nombre indicaba que ya no se consideraba el hijo del dios Amón, sino el de Atón. En los monumentos que marcaban las cuatro esquinas de la nueva ciudad, Akhenaton se refirió a las odiosas palabras dichas sobre él y sus antepasados por parte de los sacerdotes de Amón.(20) Obviamente, había esperado que la ciudad de Akhet-Atón también fuera su lugar de descanso.
En la ciudad de Akhet-Atón, la antigua religión del Atón recibió una renovación. El diseño del templo de Atón, su ritual, y su simbolismo (representado por un halcón con cabeza de hombre y un disco solar denominado Re-Herakhty) provenían originalmente del dios solar tradicional Ra, cuyo centro de culto había estado desde tiempos muy antiguos en Menfis y On (Heliópolis). A finales de la corregencia, el hombre-halcón fue eliminado del simbolismo de Atón. El Atón se había convertido esencialmente en un dios sin imagen humana o animal.(21) Se consideraba ahora que el disco solar era la única representación física del dios invisible y eterno, Ra,(22) y una deidad en su propio derecho. (El disco solar fue usado después por los reyes de Judá como un sello real “lamelek”).(23) Los cartuchos del dios y padre celestial de Akhenaton, Atón, originaron el nombre de Imram. En
El nombre de la deidad egipcia Atón se transcribe al hebreo como el término Adón.(25) Adón, que se traduce en las biblias como “el Señor” (y también Adonai, traducido como “mi Señor”), se utiliza junto con Yahvé (Yhwh) en
Las reformas religiosas de Akhenaton incluían el rechazo de la magia egipcia tradicional y la astrología asociadas al culto de Amón,(28) y el rechazo del culto de Osiris con su versión de creencia en el juicio eterno y también la vida después de la muerte.(29) El lugar elegido para la nueva capital de Egipto demostraba el deseo de Akhenaton de establecer un nuevo equilibrio que localizó en el centro geográfico exacto del país.(30) La inhóspitamente caliente y árida meseta olvidada por el Nilo y en la que fue construida la ciudad de Akhet-Atón no estaba ocupada en ese momento, ni lo sería de nuevo después del final de
Las cartas de Amarna generalmente han sido utilizadas para describir a Akhenaton como un gobernante impasible hacia el imperio egipcio, y preocupado exclusivamente por las reformas religiosas locales. Un escrutinio más detallado de las cartas de Amarna, por ejemplo
En 1989 fue descubierta la tumba de un antes desconocido visir de Akhenaton.(35) El nombre de este visir, Aper-el, es decididamente semítico/hebreo. No es entonces sorprendente que las repetidas y lastimosas súplicas de los vasallos cananeos y filisteos de Akhenaton en Jerusalén y otras ciudades de Palestina para pedir ayuda contra la turbulenta marea de los Habiru no tuvieran ninguna respuesta por parte de Aper-el, o de otro ministro de Akhenaton, Ay, el hijo de Yuya.
Aunque la ciudad de Akhet-Atón nunca fue reconstruida, ¡hay un pueblo en el lado opuesto del Nilo que ha conservado el nombre de Mal-lawi (o Mallevi, que significa la “ciudad de los Levitas”) hasta el presente día!(36) Los levitas son identificados por Osman como ese grupo selecto de nobles y parientes cercanos de Akhenaton y Yuya que constituyeron el sacerdocio de Atón recientemente formado y que sirvieron en los templos de Atón en Tebas y en la nueva capital Akhet-Atón.(37) (En el Sinaí, los levitas eran los partidarios dominantes de Moisés cuando el problema se manifestó.) Mientras Akhenaton todavía estaba en el poder, la mayoría de los hebreos/israelitas o habría permanecido a Zarw,(38) en el delta de Nilo, o en Akhmin, y habría continuado rindiendo culto a su(s) propio(s) dios(es) en su propia lengua nativa. Esto le produjo después a Akhenaton (Moisés) un desánimo (Éxodo 4:10).(39)
En el duodécimo año de la corregencia murió Amenhotep III, y Akhenaton estuvo presente en una lujosa ceremonia en la ciudad de Akhet-Atón, coronado como único gobernante de Egipto.(40)
Tras la muerte de Amenhotep III, Akhenaton tenía el poder total para tratar con el clero de Amón, y este poder fue ejercido en su completa magnitud. Los templos de Amón fueron cerrados y el mismo nombre de Amón fue borrado en todo Egipto.(41)
También se atacaron los nombres de otros dioses, sin embargo con una magnitud algo menor.(42) Este acto de supresión fue precipitado por un número de factores, incluyendo el aislamiento voluntario de Akhenaton, la influencia de sus parientes asiáticos/semíticos, una crisis nacional alimentada por una creciente epidemia, y el veneno de la política sacerdotal de Amón. Está claro que lo que empezó como una reacción a los excesos del reinado de Amenhotep III y un esfuerzo para reformar y simplificar la religión de Egipto, se había convertido ahora en un movimiento caracterizado por el extremismo. Este edicto de Akhenaton tiene un eco en el versículo de
Las reformas de Akhenaton pudieron haber tenido éxito si no hubieran coincidido con una terrible plaga que estaba extendiéndose a lo largo de todo el Oriente Medio.(44) El rápido crecimiento del comercio y el intercambio entre las naciones del Oriente Medio, posible gracias a la estabilidad política de la época, también favoreció la propagación de la enfermedad. Amenhotep III se había fabricado 700 ídolos de Sekhmet, la diosa de la pestilencia, para mantener alejada a la plaga, la cual debió de haber empezado a adueñarse de Egipto a finales de su reinado. Se hacían dos estatuas por día durante todos los días del año proporcionando un “hechizo doble” contra la propagación de la enfermedad.(45)
El autor y especialista en la vida de Akhenaton, Cyril Aldred, sugirió que el entusiasmo con el cual Akhenaton erradicó el nombre de Amón era más similar, sin embargo, a un desesperado intento por detener la devastación de esta misma plaga, la cual se había convertido durante su reinado en una terrible epidemia en Egipto.(46) Como la plaga no cedía, los miles de sacerdotes desempleados y sirvientes de los templos de Amón tuvieron todas las razones para reprochar las reformas de Akhenaton y su rechazo al dios que le había traído a Egipto tanta prosperidad en el pasado. En la antigüedad se atribuían invariablemente tales plagas a la ira de los dioses.(47) Un ídolo personal de Amón encontrado en la ciudad de Akhet-Atón es un indicio de la repugnancia que debió de haber existido al abandonar la seguridad de las antiguas formas de religión.
Contrariamente al cuadro descrito por
Más aún, la práctica de la medicina no era tan primitiva en Egipto como se creyó una vez, especialmente durante los tiempos antiguos. Haciendo uso de siglos de investigación, los médicos egipcios podían diagnosticar hábilmente muchos tipos de heridas, enfermedades y afecciones, y eran completamente pragmáticos con respecto a la probabilidad con la que un paciente podía curarse. Se prescribían los tratamientos físicos y psicológicos para promover la curación. La práctica de la circuncisión es de origen completamente egipcio y africano,(51) y fue adoptada después por los seguidores semíticos de Moisés. Una visión general del conocimiento de los antiguos egipcios en medicina y ciencia se encuentra en las referencias.(52)
En su tercer año de reinado en solitario, Akhenaton nombró a un hermano más joven (o hermanastro), Smenkhara, como su corregente.(53) Esto ocurrió después de lo que parece haber sido un intento desesperado y fallido de engendrar a un hijo regio propio. Se sabe que Akhenaton había tenido seis hijas de su esposa Nefertiti. Como la mayoría de edad de Smenkhara se acercada, Akhenaton se casó con sus tres hijas mayores y tuvo hijos de ellas. Estas uniones engendraron a tres hijas adicionales, y acabó con la vida de su segunda hija mayor en el nacimiento de su hijo.(54) En este respeto también Akhenaton parecía estar maldito.
Después de su nombramiento como corregente, Smenkhara fue enviado a Tebas para volver a abrir el templo de Amón,(55) pero esta concesión a Amón y a sus sacerdotes demostró ser infructuosa. Finalmente, hay pruebas de que el mismo Akhenaton se puso seriamente enfermo.(56) Dos años después del nombramiento de Smenkhara, el reinado de Akhenaton llegó a su fin. Se supone normalmente que Akhenaton murió en este momento, pero esto no puede demostrarse. Por el contrarió, hay fuertes indicios de que Akhenaton no murió, sino que en cambio escogió escapar de la muerte por plaga o asesinato abdicando y buscando el exilio en el Sinaí.
La momia de Akhenaton es la única de
La descripción de la vara de Moisés que encontramos en
El Talmud cuenta que Moisés, de hecho, había sido un rey (de Etiopía) durante un tiempo, pero había abdicado a favor de un hijo que engendró una envejecida Reina Madre Adonit (en egipcio Aton-it) de su esposo, el anterior rey.(64) También se consideraba que los faraones de
Las citas supervivientes de dos historias egipcias proporcionan todavía más pistas con respecto a la verdadera identidad de Moisés.
Los extractos de la historia de Manetón citados por Josefo y el historiador cristiano Eusebio (cronista de Constantino) sitúan específicamente el Éxodo bajo Moisés durante el reinado de Amenhotep IV (Akhenaton) después de un periodo de 13 años marcado por la pestilencia, la rebelión y la violación de los templos egipcios y sus dioses.(67) Ésta es una descripción exacta del traumático periodo de 13 años durante el cual Akhenaton gobernó Egipto desde la nueva ciudad de Akhet-Atón.(68) Josefo, que también era judío, se tomó los relatos de Manetón y Apión como una gran ofensa. Careciendo de cualquier evidencia sólida para contradecir estas fuentes, Josefo simplemente recurrió a denunciar los relatos como “ridículos” y “absurdos.” ¡Afortunadamente, citó bastante literalmente de Manetón y Apión para demostrar ahora que no!(69)
Notas
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 129, 132, y Apéndice D.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 144.
· Aldred, 142, 237-240, 261-263, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 59, 62, 72-78, 138, 139.
· Redford, Akhenaten the Heretic King, 234, 171.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 138.
· Osman, La casa del Mesías, 214.
· Osman, La casa del Mesías, 215.
· Aldred, Akhenaten, 134-135, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 158-163.
· Redford, Akhenaten the Heretic King, 163, y Osman, Moisés, faraón de Egipto, 139.
· Osman, Extranjero en el Valle de los Reyes.
· Redford, Akhenaten the Heretic King, 160.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 107.
· Aldred, Akhenaten, 141, 225.
· Redford, Akhenaten the Heretic King, 227, 230.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 143, 178, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 139, 160, 164.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 147, 183.
· Mazar, Archaeology of the Land of the Bible.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 207.
· Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 196.
· Aldred, Akhenaten, 230, 247, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 141.
· Tompkins, Secrets of the Great Pyramids, 201-202, 336-345.
· Aldred, Akhenaten, 269, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 235.
· Redford, Akhenaten the Heretic King, 227.
· Lyons, Moses: The Tradition Challenged, correo de Internet, traducciones de las cartas de Amarna de Moran.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 206.
· Osman, La casa del Mesías, 17.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 207.
· The Complete Works of Josephus, 618 (Flavious Josephus Against Apion).
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 29.
· Redford, Akhenaten the Heretic King, 141.
· Aldred, Akhenaten, 289, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 141.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 149.
· Aldred, Akhenaten, 248, 283, 294, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 186-187, 205, 223, 231.
· Wiseman editor, Ancient Peoples of the Old Testament World.
· Putnam, Amazing Facts About Ancient Egypt; Putnam, Introduction to the Art and Archaeology of Ancient Egypt; Romer, Ancient Lives.
· Putnam, Amazing Facts About Ancient Egypt, 34.
· Ben-Jochannon, We the Black Jews, Vol I, pp. XXIX-XXXI.
· Aldred, Akhenaten, 287, 289, 291.
· Redford, Akhenaten the Heretic King, 189.
· Aldred, Akhenaten, 292, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 193, 205.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 147, 153.
· The Complete Tutankhamun, 169.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 170-171.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 34.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 35-36.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 39-40.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 45.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 41.
· Osman, Moisés, faraón de Egipto, 46-47, y Redford, Pharaonic King-Lists, 293.
· The Complete Works of Josephus, 617-623 (Flavious Josephus Against Apion). Véase también páginas 610-612 (Against Apion) y páginas 55-58 (Capítulos IX, X, XI).
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